Durante años, la pregunta en muchas empresas fue si la oficina seguía teniendo sentido. Hoy la pregunta es otra: ¿está tu oficina a la altura de lo que necesitan tu equipo y tu negocio? Los datos más recientes del mercado inmobiliario apuntan a que, para buena parte de las oficinas de Madrid y Barcelona, la respuesta empieza a ser «no».
Según un estudio de la consultora JLL, 10,9 millones de metros cuadrados de oficinas en Madrid y Barcelona, el 44 % del parque, podrían quedar obsoletos de aquí a 2030 si no se renuevan. Evitarlo exigiría unos 14.500 millones de euros de inversión. Solo en Madrid hablamos de 7,3 millones de metros cuadrados, casi la mitad de ellos fuera de la M-30 (Brainsre).
Un mercado con poca oferta y rentas al alza
El contexto lo hace todavía más relevante. Como recogía hace unos días Xataka, la vuelta a la oficina ha reactivado la demanda justo cuando, tras años de poca inversión, apenas hay edificios nuevos disponibles. Las rentas prime de Madrid rondan los 44 €/m² al mes, un 7,3 % más que hace un año, y JLL calcula que hacen falta 5.800 millones de euros solo para modernizar las oficinas de las zonas céntricas y financieras de las dos ciudades. Además, el 90 % de los edificios de oficinas de Madrid tiene más de diez años (JLL).
Estas cifras suelen leerse en clave de inversión inmobiliaria, pero tienen una lectura muy práctica para cualquier empresa inquilina o propietaria: mudarse es cada vez más caro y más difícil, y quedarse en una oficina que no funciona también tiene un coste, aunque no aparezca en la factura del alquiler.
¿Qué hace que una oficina se quede obsoleta?
JLL señala cuatro factores: la edad del edificio, el diseño, la ubicación y la evolución de la normativa. La ubicación no se puede cambiar sin mudarse, pero el diseño y buena parte de las instalaciones sí. En nuestro día a día vemos señales muy claras de que un espacio se está quedando atrás:
- Una distribución pensada para otra forma de trabajar. Despachos cerrados que pasan la semana vacíos, filas de puestos fijos y ninguna sala para una videollamada o una reunión rápida.
- Ruido y falta de privacidad. Si tu equipo trabaja con auriculares para poder concentrarse, el espacio no está resolviendo la acústica.
- Mobiliario que no acompaña. Sillas que ya no se ajustan bien, mesas a una sola altura y almacenaje que ocupa más de lo que aporta.
- Instalaciones poco eficientes. Iluminación antigua, climatización desigual y consumos energéticos difíciles de justificar ante criterios de sostenibilidad cada vez más exigentes.
- Una imagen que no representa a la empresa. La oficina es tu carta de presentación ante clientes y candidatos, y se nota cuando se ha quedado anclada en otra década.
Reformar en lugar de mudarse: por qué puede ser la mejor opción
Ante este escenario, cada vez más empresas se plantean sacar el máximo partido a los metros que ya tienen. Una reforma bien planificada permite adaptar el espacio a tu forma de trabajar actual sin asumir el coste y la incertidumbre de buscar otra oficina en un mercado con muy poca oferta de calidad.
Además, la experiencia en el espacio cuenta cada vez más. El mismo informe de JLL indica que el 56 % de los responsables inmobiliarios ha incorporado servicios o zonas comunes adicionales. Es la misma tendencia de la que te hablábamos en nuestro artículo sobre el efecto hospitality: oficinas que se parecen menos a una fila de mesas y más a un lugar al que apetece ir.
Por dónde empezar
- Analiza cómo se usa realmente el espacio. Ocupación real por días, número de reuniones, tipo de tareas. Es la base para decidir cuántos puestos, salas y zonas de concentración necesitas.
- Redistribuye antes de ampliar. Con mamparas y separaciones es posible crear salas, despachos o zonas silenciosas sin obra pesada y con flexibilidad para cambiar en el futuro.
- Prioriza la ergonomía. Una buena silla y mesas elevables que permitan alternar entre sentado y de pie son de las inversiones con más retorno en salud y bienestar.
- Piensa en la eficiencia. Iluminación LED, mejoras en climatización y materiales duraderos reducen consumos y alargan la vida útil del espacio.
- Planifica por fases. Una reforma no tiene por qué parar la actividad. Organizar la obra por zonas o en periodos de menor ocupación minimiza las molestias para el equipo.
La visión de GIO
En más de 25 años reformando y amueblando oficinas hemos aprendido que el envejecimiento de un espacio rara vez se debe solo al edificio. Muchas oficinas se quedan atrás porque siguen organizadas como cuando se diseñaron, aunque la empresa y su forma de trabajar hayan cambiado por completo. Por eso, en cada proyecto empezamos escuchando: cómo trabaja tu equipo hoy y cómo prevés que lo hará dentro de unos años.
A partir de ahí, una reforma integral de oficinas puede reunir en un solo proyecto la redistribución, las instalaciones, la acústica y el mobiliario, con un único interlocutor y plazos claros. Es la forma más eficaz de que tu oficina no forme parte de ese 44 % que corre el riesgo de quedarse obsoleto.
Si tu oficina empieza a dar señales de cansancio, cuéntanos tu proyecto y vemos juntos cómo darle una segunda vida.
Contenido generado con la ayuda de IA

