En el mundo empresarial, a menudo se dice que el activo más valioso es el capital humano. Sin embargo, pasamos por alto un detalle fundamental: ese capital humano pasa, de media, entre 1.500 y 2.000 horas al año sentado. Por eso, elegir el mobiliario no es solo una cuestión de estética o presupuesto; es una decisión estratégica que impacta directamente en la productividad, el bienestar y la retención del talento.

Para ayudarnos a decidir con rigor, el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) publicó la NTP 1129, una guía técnica que establece los criterios ergonómicos para la selección de sillas. En este artículo, traducimos esas recomendaciones técnicas a un lenguaje de negocio para que tu próxima inversión en mobiliario sea un éxito rotundo.

1. La silla «universal» es un mito

El primer gran aprendizaje del INSST es que no existe una silla ergonómica que sirva para todo el mundo y para cualquier tarea. La ergonomía no es una etiqueta que se compra, sino una relación entre el usuario, su tarea y el mueble.

Consejo para la dirección: Antes de renovar, analiza el uso. ¿Es para un puesto operativo de 8 horas? ¿Para una sala de reuniones rápidas? ¿Para un espacio de hot desking donde cada día se sienta alguien distinto? La silla debe adaptarse al escenario real de tu oficina.

2. Los tres pilares de una silla de alto rendimiento

Según los criterios técnicos, para que una silla sea considerada una herramienta de trabajo eficiente, debe cumplir con tres requisitos de ajuste fundamentales:

  • Altura del asiento regulable: Es la base para que los pies apoyen firmemente y la pelvis esté en una posición neutra.
  • Respaldo con ajuste lumbar: No basta con que el respaldo sea cómodo; debe recoger la curvatura natural de la espalda y permitir cierta inclinación para favorecer el cambio de postura.
  • Profundidad del asiento: Un detalle que suele pasar desapercibido. Debe haber espacio suficiente entre el borde de la silla y la parte posterior de la rodilla para no comprometer la circulación sanguínea.

3. Estabilidad y seguridad: más allá de las ruedas

Una silla de calidad debe ser, ante todo, estable. El estándar recomendado es una base de cinco apoyos. Además, el INSST hace hincapié en un detalle operativo crítico: las ruedas deben ser las adecuadas para el tipo de suelo de tu oficina. Unas ruedas demasiado rápidas en un suelo duro pueden provocar desplazamientos involuntarios y fatiga muscular al intentar «frenar» la silla con las piernas.

4. Materiales que respiran

La elección del tapizado no es solo estética. Los materiales deben ser transpirables, especialmente en las zonas de contacto prolongado. Un tejido que disipe el calor y la humedad no solo es más higiénico, sino que mantiene el confort térmico del empleado, evitando distracciones y mejorando la concentración.

5. El valor de la formación: el «manual de instrucciones»

Puedes comprar la mejor silla del mercado, pero si el usuario no sabe cómo ajustarla, la inversión pierde su efecto. El INSST recomienda que la entrega del mobiliario vaya acompañada de una pequeña formación o guía de uso. Enseñar a tu equipo a configurar su puesto de trabajo es una forma económica y efectiva de demostrar que la empresa se preocupa por su salud.

6. Normativa UNE-EN 1335: tu garantía de compra

Cuando negocies con proveedores, busca referencias a la norma UNE-EN 1335. Esta normativa europea asegura que la silla ha pasado pruebas de dimensiones, seguridad y durabilidad. Es el sello de confianza que garantiza que estás adquiriendo un producto diseñado para el entorno profesional y no un mueble doméstico.

Conclusión: una inversión con retorno

Seguir los criterios del INSST (NTP 1129) no es solo cumplir con una recomendación técnica; es asegurar que tu oficina sea un entorno de alto rendimiento. Una silla bien elegida reduce el absentismo por dolores musculoesqueléticos y proyecta una imagen de modernidad y cuidado corporativo.

En definitiva, la ergonomía es rentabilidad. Si estás pensando en actualizar tu espacio de trabajo, asegúrate de que tus sillas no solo «queden bien», sino que trabajen tan duro como tu equipo.